‘Había una vez… Historias de cuando hablaban los animales’


Por Pedro L. Armano


El 26 de abril, a partir de las 16:00, en el stand 925 correspondiente a la editorial Santa María, dentro del marco de la XXXVª edición de la Feria del Libro (Pensar con libros), la escritora María Eugenia Erill volvió a firmar ejemplares de su libro ‘Había una vez… Historias de cuando hablaban los animales’. También estuvo acompañada por el ilustrador de los textos, Nicolás Armano.

Como era de esperar, la presencia de los dos artistas llamaron la atención de los concurrentes, que se detenían para observar los libros expuestos, conversar sobre la escritura, el dibujo y la creación.

En esta oportunidad, quienes se acercaron con mayor interés fueron más los adultos que los niños. Se vio a padres y abuelos, y aún a algunos jóvenes mostrarse con inquietudes relacionadas con las formas o maneras de escribir un libro o dibujar imágenes. En síntesis, el proceso creador. (Dicho intercambio redundó en beneficio de una salida considerable de ejemplares).

Tales circunstancias, no anularon el requerimiento de niñas y niños, que solicitaban la dedicación de la autora y un dibujo del ilustrador, para el ejemplar adquirido. Los adultos, que en su mayoría compraban los libros con el fin de obsequiárselos a sus hijos o nietos, mantenían el criterio de los pequeños: firma y dibujo.

El año pasado, al describir el contenido de la obra, decía que la misma estaba compuesta por trece cuentos, con su moraleja identificada en forma objetiva -incluso con otro tipo de letra- al final de cada cuento. Tal detalle, me permitió percibir que religiosas, religiosos y catequistas leían con avidez y aprobaban el contenido del libro, para las clases de Catequesis.

Pero no sólo lo religioso deberá tenerse en cuenta, pues los valores morales rescatados de entrelíneas señalan la posibilidad de un público más amplio. Cito en la reseña de 2008, lo que figura en la contratapa, y hoy es necesario volverlo a hacer, con el propósito de avalar lo expresado anteriormente: “Muchos son los mensajes que podemos extraer de estos cuentos e historias. Pero lo más importante es llevarlos a la práctica sabiendo que nos rodea un mundo maravilloso que debemos cuidar. Valorándonos como seres únicos e irrepetibles, poniendo nuestros dones al servicio de los demás y protegiendo la vida en todas sus formas”.

El libro fomenta la lectura agradable, desarrolla la sensibilidad adormecida y despierta el deseo de comprometerse en aras de un mundo mejor.

Se desea, entonces, la pronta aparición de un nuevo título -novela, cuento o poesía- de la autora María Eugenia Erill, con ilustraciones, dado que en los últimos tiempos, la combinación de textos y dibujos favorecen a una comunicación más completa.

El ejemplar corresponde a la Colección ‘Voy creciendo’ de la Editorial citada.


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El 'mercado'



Por Pedro L. Armano


La más acertada definición de mercado, según la situación actual, es la que ofrece el Evangelio de san Juan: “(…) Jesús subió a Jerusalén, y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas. Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas y dijo a los vendedores de palomas: ‘Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio’. (…)” . Imaginemos por un instante que la casa de mi Padre podría entenderse como el Mundo, donde millones de individuos sufren las consecuencias de un manejo interesado. Entonces, más que de mercado habría que hablar, como cualquier hombre común, del supermercado, donde los precios se objetivizan, después de las grandes teorías abstractas.

También en el capitalismo, se hallan distintos tipos de mercado. Francisco Aldecoa Luzárraga, catedrático de Relaciones Internacionales y decano de la facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, distingue tres capitalismos: El modelo norteamericano responde a la fórmula de mercado máximo y Estado mínimo. El asiático se caracteriza por un mercado regulado por el Estado y en el europeo es la sociedad del bienestar que establece la relación entre mercado y Estado. (Diferencias que otorgan a las nociones de mercado, Estado y sociedad). De la nota La refundación del capitalismo. Diario El País, 22/11/2008. Madrid.

La Argentina no está exenta de los vaivenes económicos internacionales. La diferencia que complica su postura frente a los inconvenientes pasados y recientes son los vaivenes hacia los extremos. Lo resumió con exactitud Eduardo Fidanza, en una nota publicada en el diario La Nación el 03/12/08, con el título Nosotros o ellos. Allí, el autor afirma: “Enarbolar espasmódicamente al Estado o al mercado como premisas de la salvación nacional ha tenido pésimos resultados, pero ninguno de sus mentores ocasionales quiere reconocerlo”. Los gobiernos sucesivos nunca se posicionaron en un rumbo determinado.

Este juego de sube y baja no conoce ni respeta méritos de ningún lado. Es volver a empezar siempre. Al actuar así, permite que cualquier cimbronazo de orden económico repercuta con mayor virulencia en el país.

En cuanto a la ‘crisis internacional’, adhiero a lo expresado por la periodista española Soledad Gallego-Díaz: “(…) Todo esto era incumbencia de unas personas determinadas que, en todo el mundo y a lo largo de una serie de años, han incumplido con su compromiso más importante”. (Explicaciones, no disculpas. El País, 22/03/09. España). (1)

Y el futuro aparece muy sombrío, pues una alta funcionaria del Departamento del Tesoro de Washington recibió al político argentino Alberto Fernández, con estas palabras: “Váyase de Washington si está buscando buenas noticias. Aquí nadie sabe hasta dónde llegará la crisis ni cuánto tiempo durará. Todos los pronósticos son inciertos e infundados.” (Inquietante clima de odio. Joaquín Morales Solá. La Nación, 22/03/09. Argentina). (2)


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(1) A fuer de ser honesto, debo citar a la periodista española quien publicó primero dichos conceptos, aunque yo los venía pensando desde que comenzó la crisis económica internacional.

(2) Tuve que finalizar con otra cita, porque la valiosa información de Joaquín Morales Solá no se podía dejar de lado.


Murió Alfonsín

Por Pedro L. Armano

Cuando incluso desde la semiótica, la mención de un simple apellido provoca significado, es porque lleva consigo una dosis de determinadas características que pueden ser positivas o negativas. En este caso, surge de sobremanera lo positivo.
La reacción por el fallecimiento del doctor Raúl Ricardo Alfonsín el 31/03/09 justificó de hecho lo explicitado líneas arriba. La gran mayoría de los medios de comunicación usaron simplemente el apellido del ex presidente, con lo cual daban por sentado que la opinión pública iba a comprender de quién se hablaba o escribía, al margen de la continuidad y seguimiento de las últimas noticias por la evolución de su enfermedad. En los medios extranjeros sucedió casi lo mismo. Tal repercusión no sólo afectó a la prensa, sino que todo el espectro político manifestó su pesar, y supo vislumbrar desde los variados ángulos partidarios las condiciones sine qua non de “El héroe de la democracia argentina”, como lo mencionó el diario The New York Times.
La sociedad argentina en su conjunto tampoco obvió el reconocimiento de las condiciones democráticas y virtudes personales del líder radical.
Es sugestivo cuando la derecha y la izquierda -quizás denominaciones un tanto obsoletas- concuerdan en pareceres y opiniones: existe algo más que la ideología. En Alfonsín los valores democráticos se conjugaron a la perfección: ideales llevados a la práctica con convencimiento y firmeza, respetando siempre las otras posiciones. Al margen de sus aciertos y desaciertos cultivó la responsabilidad de un hombre de Estado -no de gobierno-, de allí que la figura se agigante y pueda ser calificado estadista, bastantes escasos en América Latina.
El mismo periódico estadounidense lo destaca también de la siguiente manera: “Mr. Alfonsín’s presidency in the 1980s symbolized the return of democracy in Argentina”. Otro rasgo peculiar que le posibilitó ingresar en la historia, sin buscarlo con falsos populismo o bravuconadas vacuas, carentes de estrategias políticas.
Triunfó su espíritu constitucionalista: lo exhalaba en los discursos de campaña…"La vida de Raúl Alfonsín impresiona por la autenticidad. Por la dignidad con la cual defendió ideas, por el coraje con el que actuó", dijo José Claudio Escribano.
Sé que muchos, en su momento, no lo entendieron, aún algunos correligionarios, y así se frustró otra vez la incipiente y moderna democracia argentina de partidos. Pero permanece una semilla ‘progresista’, que hasta el momento no se había plantado. Además de su hombría de bien y caballerosidad que resaltaron al hombre antes que al político, se detecta la impronta de una personalidad avasallante. Por lo tanto decíamos en el inicio del artículo, que la mención del apellido de determinadas personas resume las condiciones innatas de ese ser humano. Murió Alfonsín.
No quiero cerrar el escrito sin rescatar unas líneas del periodista antes citado. “Al fin de cuentas -resumí, como pude-, mucho más importante que no haberlo entendido a veces, es haberlo querido, Presidente. ‘Claro que sí -contestó-; así ha sido’”. La Nación, 01/04/09.

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El amor a dos puntas



Por Pedro L. Armano


No recuerdo si el actor era Vittorio Gassman o Ugo Tognazzi. El film blanco y negro. Lo que sí tengo grabado en la memoria es una escena y el parlamento. Un hombre y su amada iban a mantener relaciones, en un sillón. De repente, surge la imagen del actor, se estira hacia una mesa donde hay un tocadiscos y lo pone en funcionamiento: “è meglio con Vivaldi”, y vuelve a desaparecer. El sillón siempre estuvo filmado con el respaldo hacia la pantalla.

Muchas veces habrá repetido la escena Susanne Klatten, la heredera del imperio automotriz BMW, una de las mujeres más ricas de Alemania. También, con su amante, utilizó quizás hoteles de superlujo, camas suntuosas u alfombras persas, a la luz de los leños crispando en la chimenea de algún chalet de la Selva Negra. O se revolcaron en la arena, bajo el sol de Capri, mientras gozaban de las fugaces brisas del Mediterráneo. Por supuesto, con las mejores ropas y exquisitos perfumes, siempre de moda y para la hight society.

Pero su compañero le falló. El suizo Helg Sgarbi sedujo a la empresaria y luego la extorsionó con el argumento de publicar fotografías de los encuentros amorosos. Según trascendidos, el pedido para detener tal determinación, le costaría a la multimillonaria alrededor de 14 millones de euros. Klatten, cansada de ese tipo de exigencias, realizó la denuncia. En el juicio, los magistrados determinaron una pena de seis años, porque Sgarbi reconoció, además, haber extorsionado a otras cuatro damas adineradas.

El gigoló -nosotros tenemos una imagen literaria más contundente, creada por Enrique Santos Discepolo: “el que vive de las minas…”-, ex empleado del banco Crédit Suisse, tuvo que enfundar su mitomanía y aguantar la sombra de la cárcel. Detrás del condenado, actuaba, como era de esperar, una organización cuasi mafiosa.

La otra punta contiene un tinte más romántico. Tampoco deja de sorprender. En la penumbra de la selva colombiana, poblada de mosquitos y de diversas alimañas, y de gritos burdos de guerra, con descortesías de ínfulas militaristas, con escasa agua e higiene, sobre un catre quejumbroso y lleno de polvo y pulgas, hicieron el amor dos rehenes cautivos de la FARC: Ingrid Betancourt y el ex senador Luis Eladio Pérez.

Según Ángela de Pérez aceptó, en un reportaje, la infidelidad de su marido con el siguiente argumento: “… fue producto de una solidaridad muy grande de su esposo ‘con una mujer que pasó por el mismo infierno que él, y en el que contra ella se podían cometer los peores atropellos por ser mujer’ “. Un amor dentro del horizonte de la duda entre la vida y la muerte, resulta ser más ‘comprensible’ que el primero…

De cualquier manera, considero que en los dos casos -uno de carácter delictivo, otro, por temor a la muerte- se puso en práctica la precisa expresión norteamericana ‘make love’, hacer el amor, así como se hace una mesa o una comida, y ya está. Jamás se detuvieron en pensar -imposible en Helg Sgarbi- de que el amor es lo explicitado con exactitud por Marcos Aguinis: ”(…) cuando fluye el manantial de una poderosa emoción que incluye valoración intensa, respeto, interés, apego, deleite, ayuda y honda consideración por el ser amado”.


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* Susanne Klatten está casada y tiene tres hijos.

'Frustración del impulso amoroso'

Por Pedro L. Armano


La prensa rosa o del corazón le está quitando espacio y preponderancia a la amarilla y a la independiente. Frazer Bond, un estudioso norteamericano de la comunicación, señaló tres grupos de personas que conforman a la opinión pública: los intelectuales, los prácticos y los no intelectuales. A los últimos, los divide en los de frustraciones del impulso motor sencillo, del impulso de juego, del impulso de mando y del impulso amoroso. De éstos, dice: “La sexualidad frustrada trata de encontrar satisfacción en sueños románticos… cada una de ellas -las noticias ‘rosas’-, de distinta manera, contribuyen a la satisfacción, a través de otra persona, del impulso amoroso frustrado”. Es probable que muchos individuos, pertenecientes a los prácticos y, por qué no, a algunos del grupo intelectuales, se hayan empezado a interesar en las vueltas del amor. Sumergidos en el hoy, donde la ocupación plena, el trabajo a deshora, la competencia, el estudio intenso con otras exigencias, las funciones hogareñas repartidas, la inserción laboral de la mujer, la obligatoriedad del deporte, para alcanzar una vida más saludable y, ahora, sumado el temor del desempleo y la crisis económica que se avecina como Sudestada, han optado por otras noticias. La operación tiene como resultado el olvido o el desgano de no querer aceptar -aún a sabiendas- que el amor se hace entre dos, y que se llegó a practicar hasta hace muy poco. Es cómodo leerlo en la prensa o verlo en la TV. Pero anularon lo sublime de ese intercambio de caricias y ternura.

También la sociedad actual creó lo que el sociólogo polaco Zygmunt Bauman denominó el amor líquido: “A diferencia de las ‘verdaderas relaciones’, las ‘relaciones virtuales’ son de fácil acceso y salida. Parecen sensatas e higiénicas, fáciles de usar y amistosas con el usuario, cuando se las compara con la ‘cosa real’, pesada, lenta, inerte y complicada”. En otra parte del libro, sostiene: “Los hogares ya no son un lugar de recreación compartido, de amor y amistad,…”

A través de lo expresado, se comprende, entonces, por qué interesa cómo fue la separación y el divorcio de Nicolás Sarkozy y el posterior acercamiento a Carla Bruni, que su política exterior. El noviazgo de Lady Di con Dodi, sin importar mucho quién era: el heredero de un imperio económico. Los comentarios jocosos hacia las mujeres bonitas de Silvio Berlusconi, que su ideología política. De los amoríos de Vladimir Putin, que la visión de la Rusia en la actualidad. O la reacción de la líder socialista francesa Ségolène Royal contra la “prensa rosa”: amenazó con querellas a quien hable de su vida privada.

Y así se podría continuar con ejemplos que, en muchos medios, tales informaciones están en la sección exterior o en las revistas cubren la misma cantidad de páginas, que le dieron -algunas publicaciones- al retorno de la relación entre Penélope Cruz y Javier Bardem.


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- Amor líquido. Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos. Zigmunt Bauman. Editorial Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires, Argentina (2006).

- El diario argentino La Prensa del 15/03/09, en su página ‘El Mundo’, cubrió todo el centimetraje con lo siguiente: “Mujer de un solo hombre” -sobre la cantante Beyoncé-. “La chica más atractiva” -(Halle Berry)-. “La crisis afectó a Playboy”. “Cambio de look para Fergie” -(cantante del grupo Black Eyed Peas).

Rostro de mujer


Por Pedro L. Armano


Siempre tuve la duda de que si los dichos comunes derivan de las teorías complejas o si de los pensamientos profundos se basan las frases comunes.

Con relación a este tema, recalco que el tan mentado Sobre gusto no hay nada escrito, si se extiende un poco más podría llegar a confundirse con el concepto de ‘belleza’. Según Wikipedia: “La belleza es un concepto/cualidad abstracta y subjetiva (lo que para unos es bello para otros puede no serlo) presente en la mente de los seres humanos que produce un placer intenso, y proviene de ‘manifestaciones sensoriales o ideales’ “. En la antigüedad clásica “… la belleza constituía una cualidad que hacía que algo nos pareciese bello. A esta cualidad se la llamó armonía”. A partir de allí, se desarrollaron un sinnúmero de proposiciones de todo tipo: desde lo filosófico y artístico hasta lo sensorial y psicológico, pasando incluso por lo religioso. También están en juego los cánones -características convencionales-, según las épocas y las diversas culturas. Algunos autores sostienen que la belleza es lo agradable a los sentidos y, como consecuencia, produce placer. Otros, contraponen que lo que nos brinda placer no tiene que ser necesariamente bello. Observen, asimismo, lo complejo del tema al leer esta idea de José Ortega y Gasset: “El mundo de las cosas bellas es otro mundo que el real, y el hombre, al contemplarlo, se siente fuera de este mundo, extáticamente transportado al otro. El placer de lo bello es un sentimiento místico, como todo lo que nos pone en presencia de lo trascendente”.

En un artículo no se puede exponer las diversas teorías, y menos con mis escasos conocimientos sobre el particular. Lo que siento, es que mi intuición de la ‘belleza’ pasa por ‘me gusta o no me gusta’. Bastante elemental, como podrán apreciar.

Pero vayamos a lo nuestro.

Existen recovecos, líneas rectas y oblicuas, ángulos exactos, huesos y músculos ubicados en forma correcta que configuran un perfecto rostro de mujer. Si se acepta que aún hoy toda imagen está ‘producida’, no quita que esos rasgos específicos de la facción tienden a configurar una armonía. Tal vez, sea demasiado machista, para arribar a tamaña y rebuscada definición. Los elementos ensamblados como un rompecabezas fueron siempre, me parece a mí, patrimonio de las mujeres, aunque vociferen los efebos de ayer y de hoy o el esclavo del emperador Adriano, o Adriano mismo.

La conclusión de lo expuesto resultó consecuencia del impacto que me produjo una fotografía, aparecida en el diario español El País.com, de la actriz sudafricana Charlize Theron -con una triste historia, sin señales en su rostro-. No me deja mentir la periodista Aurora Intxausti: “Si la duda consiste en saber si esta mujer es de cerca tan espectacular como aparece en la pantalla sólo hay una respuesta posible: más. Tiene una frescura que resalta su belleza natural (…)”. Embajadora de la ONU contra la violencia de género, Charlize Theron participará a fin de mes en la Conferencia de Paz, que se llevará a cabo en Sudáfrica.

Tampoco es de las tontas de cara bonita.

“En mi país hay demasiadas tradiciones y tabúes con los que hay que romper para poder denunciar sin problemas, entre otras cosas, las violaciones”. (De una entrevista del 08/03/09).


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El 'chapuzón' de Michelle Bachelet

Por Pedro L. Armano


He visto una fotografía de John F. Kennedy, un ciervo de catorce puntas como lo definió el escritor español Manuel Vicent, saliendo del mar, aplaudido por sus seguidores. (Recuerden que al presidente, muerto por magnicidio, le habían recomendado la natación como terapia, para su crónica dolencia de columna, después del accidente sufrido durante la Segunda Guerra Mundial). También a Barack Obama se lo registró, en su Hawai natal, regresando a la costa, después de nadar un tiempo prudencial. Durante el baile de gala por la asunción del presidente estadounidense electo, fueron fotografiados, al compás del vals, los ex mandatarios, más el actual. Aún, hace poco, ya ejerciendo el cargo, la TV lo mostraba en un estadio de básquetbol, mirando el encuentro de su team favorito, con un vaso de cerveza en la mano. La ministra israelí Tzipi Livni cantó con Dana Internacional. Carla Bruni posó desnuda, y hasta se le han hecho tomas en posiciones sugestivas: hoy es la primera dama de Francia. Lady Di fotografiada con Dodi Al-Fayed, antes del accidente automovilístico en París, y hasta el anterior Papa, Juan Pablo II, paseando por la montaña. O el actual Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, tratando de imitar, en el día de su cumpleaños, a Freddie Mercury. Quedan otros en el tintero.

Entonces, no comprendo por qué causaron tanto revuelo dos o tres

fotografías, donde la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, quiso disfrutar, en un impasse de la Segunda sesión plenaria de la Cumbre de América Latina y el Caribe (CLAC), de esas aguas cálidas de Costa do Sauípe, localidad brasileña en el estado de Bahía, que deslumbran y despiertan la sensualidad y el regocijo de cualquier ser humano normal. Sabe que jamás sentirá tal sensación en la espléndida Viña del Mar -Capital Turística de Chile, llamada también Ciudad Jardín-, porque sus aguas frías se deben al paso de la corriente fría de Humboldt o del Perú.

Si la vestimenta resultó ser “la piedra del escándalo”, no posee nada de extravagante: un traje de baño enterizo y negro, acorde con su edad, investidura y físico. Lo mismo que el de la amiga María Angélica Álvarez, directora de Programación.

Por lo tanto, cabe pensar que la sociedad chilena es muy pacata o la oposición busca flancos criticables, aunque sean nimios, o los medios de comunicación quieren simplemente vender más. Comparto la declaración del vocero presidencial del país trasandino, Francisco Vidal: “Cuando se levanta en la mañana tiene tres opciones: seguir revolcándose en las sábanas, bostezando; otros salen a correr, y a la presidenta le gusta bañarse si hay playa”.



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